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REFLEXION 

 Antes creia que seria una materia muy complicada o basada en todo lo científico pero no, es decir en esta materia se ve todo lo que un ser humano esta pasando o va a pasar durante su vida así como también, la forma en que nosotros actuamos como personas . Esta materia me dejo muchos aprendizajes pero uno de los temas que mas me gusto es el hecho de que como seres humanos muchas veces no somos consientes de lo que podemos llegar hacer tanto para superarnos como para mejorar como personas, cada una de estas clases me dejo un aprendizaje diferente, y gracias a que quien nos impartía el conocimiento es terapeuta puedo ver no solo esta materia si no también mi vida como joven y estudiantes de una forma diferente mas allá de lo común y ordinario.

Gracias a todo lo que en este portafolio virtual se presenta puedo decir que me llevo un gran conocimiento, me servirá en un futuro ya sea para mis diferentes clases o para ponerlo en practica en casa con mi familia (como en algunas ocasiones la maestra nos enseño) me puedo ayudar de diferentes clases para poder comprender mejor los comportamientos del ser humano y del día a día.

COMPORTAMIENTO DEL CONSUMIDOR

REFLEXION 

Al principio de todo esto, la verdad es que yo pensaba que "aprender por competencias" era solo otra forma elegante de decir que tenía que pasar las materias memorizando lo de siempre para los exámenes. No tenía idea de lo que realmente implicaba meter las manos en la masa y conectar la teoría con la práctica de forma autónoma. Sabía estudiar a mi ritmo, claro, pero bajo el modelo tradicional de "escucha, anota y repite".

Con el paso de los días, me topé con la realidad de que la materia es bastante larga y, siendo honestos, a veces se ponía muy tediosa por la cantidad de información. Sin embargo, ahí vino mi verdadero cambio: pasé de no saber cómo digerir tanto contenido a encontrarle el gusto, porque empecé a notar una mejoría enorme en mi forma de aprender. Descubrí que las competencias no son para el momento, sino para saber qué hacer con lo que sabes en el mundo real, tal como lo señalan Pimienta y Enríquez (2017) al explicar que este enfoque busca que usemos el conocimiento en situaciones de la vida diaria y profesional. El día a día en el salón de clases era el espacio para debatir y aterrizar las dudas más pesadas, mientras que el espacio virtual se convirtió en mi cuartel general de investigación. Para cumplir con las tareas y estar al día, mis consultas en internet no se quedaron en lo básico; me la pasaba navegando en bases de datos confiables y, por supuesto, revisando constantemente la página del maestro para no perder el hilo de las entregas. Y aunque la materia se sentía súper pesada por lo extensa que es, esta dinámica virtual me obligó a espabilar y a meterle más ganas, logrando que mi rendimiento subiera notablemente a comparación de cómo empecé. A pesar de lo tedioso que pudo ser el camino por la carga de temas, esta materia me abrió los ojos en algo buenísimo: me ayudó a relacionar lo que veíamos aquí con los contenidos de otras materias distintas. Eso es justamente el desarrollo de competencias transversales y disciplinares. Logré conectar cables que antes pensaba que iban por separado, entendiendo mi carrera como un todo y no como cajones aislados, algo que Tobón (2013) define como el pensamiento complejo en la formación por competencias. Por otro lado, los procesos de evaluación fueron un tremendo golpe de realidad. Al usar las listas de cotejo y las rúbricas antes de entregar un trabajo, ya no iba a ciegas; sabía exactamente qué me iban a revisar. Pero lo mejor (y lo más difícil) fueron las autoevaluaciones y coevaluaciones al final del ciclo. Verme al espejo y calificar mi propio esfuerzo, y luego escuchar el feedback de mis compañeros, me hizo darme cuenta de que sí mejoré muchísimo en mi nivel de análisis, aunque todavía me faltaba pulir la disciplina. Lo aprendido y lo que falta por seguir mejorando en mi propio proceso de aprendizaje. Si algo me dejó esta materia es que soy capaz de resolver problemas reales si me lo propongo, desarrollando habilidades para toda la vida como el trabajo en equipo y el pensamiento crítico. Aprendí a no ahogarme en un vaso de agua cuando la materia se ve kilométrica y aburrida, y a buscarle el lado práctico para conectarla con mi futura profesión. Pero siendo muy sincera conmigo misma, el viaje no ha sido perfecto y tengo perfectamente claro qué es lo que me falta por seguir mejorando. Mi gran talón de Aquiles sigue siendo la gestión del tiempo: necesito meterle muchísima más cabeza a organizar mejor mis horarios y, sobre todo, proponerme firmemente el no dejar las cosas para el último momento. Procrastinar solo hace que las materias largas se sientan el doble de pesadas. Para afianzar los conocimientos de mi disciplina, necesito que la organización sea una competencia que aplique diario, porque planificar bien el trabajo también es una habilidad clave para la vida

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